domingo, 27 de junio de 2010

Jinebra baila desnuda todos los martes a las tres y treinta y tres.

A Jinebra siempre le gustaron las mañanas de diciembre, cuando el frío le hacía esconderse bajo su viejo abrigo rojo hasta las rodillas y siempre acababa con la nariz roja como un tomate. Y los mediodías de marzo, en los que siempre terminaba levantandose demasiado pronto para su gusto por culpa de algún rayito de sol que se colaba entre las rendijas de su persiana. Aunque claro, dificil era encontrar la noche en la que Jinebra, ave nocturna donde las haya, se acostara antes de las cinco y treinta y siete de la mañana.
Por no hablar de las noches de agosto, cuando deambulaba por la ciudad en busca de compañia para pasar la noche, que después despacharía antes de desayunar con una sonrisa en la punta de los dedos.
Pero sobretodo le gustaban las madrugadas de febrero, en las que nunca llega a amanecer del todo y siempre acababa follando en cualquier callejón con el primero que le dedicase mirada y media, con la falda levantada y el frío rozándole los tobillos.

sábado, 26 de junio de 2010

Jin Jin Jinebra

Jinebra es de esas chicas a las que encontrarias en un tugurio a las cuatro y veintisiete de la mañana bebiendo como si lo fueran a prohibir. De esas que huelen a sabanas revueltas y a vicio condensado. Que tienen algo que atrae, como un jodido imán, que hace que no puedas despegar la mirada de sus tremendas curvas o de sus labios color rojo putón.
Por que si una palabra describia a Jinebra, era esa. Un putón de tres al cuarto.